
Vientos de verano
que queman almas.
Nos matamos
en vacías palabras.
Hablamos, hablamos,
y no hacemos nada.
Respeto pedimos
para nuestra idea.
No respetamos
a la diferencia.
Parecemos toros
escapados de la muerte.
Nos perseguimos.
Nos destruimos.
Nos autoextinguimos…
Y siempre encontramos
un culpable de hecho.
Nunca nosotros mismos.
Nunca!
Y llenaremos el infierno,
ese en el que no creemos,
porque si fueramos al paraiso,
seguro, lo destruiremos.
Somos río en verano.
Seco.
Somos río en invierno,
arrastrando la riada.
Somos rayos en verano,
causando fuegos.
Somos mal endémico
y decimos que nada somos.
Y no somos nada.
Nada
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